Mi hijo Manuel es el menor de mis dos hijos, nació un martes 13 de noviembre. El médico que me asistió el parto, me dijo: "hoy es un día bien interesante, tú hijo nació enmantillado" le pregunté que significaba eso? Y me dijo "tu hijo va a ser un hombre exitoso". Luego, cuando viví en Estado Unidos, su maestra me dijo, "su hijo cuando sea grande será exitoso, apuesto a que va a ser un gran escritor", tenía en ese entonces cinco años.
Este año presentó su tesis y sacó 20 puntos, Mención Publicación. Se imaginan mi alegría. Se remontaron en mi memoria las palabras del médico y su maestra. Inmediatamente comienza hacer planes "me voy hacer un postgrado fuera del país..." o "hago el postgrado en Venezuela..." Y así, va cada día planificando, investigando. Son muchos los proyectos que tiene en su mente.
Pero el 31 del mes pasado a las cuatro de la tarde, casi lo dejan sin cristalizar sus sueños, trataron de robarlo, recibió un tiro en el pecho con salida por la espalda. No tienen idea de mi angustia, es algo indescriptible, siento pánico de solo pensar que faltó poco para no tenerlo más a mi lado, por la Misericordia de Dios está vivo, gracias a Él lo tengo conmigo. Estuvo una semana hospitalizado en la Sala de Emergencias del Hospital Clínico Universitario de Caracas, una semana que se hizo un siglo.
Los días van pasando, aún está convaleciente de sus heridas y adolorido por una costilla lesionada; pero, luchando juntos, tomados de la mano de Dios, creyendo que Él tiene algo bueno reservado para ambos.
Confieso que aún la angustia y los nervios están latentes en mí, no es fácil; tejo, oro en silencio, camino de aquí para allá, bajo a la panadería, trato de buscar a alguien para hablar lo que sea, me siento en la computadora a leer mis correos, de cuando en vez discuto con mi hijo para no perder la costumbre, no estoy quieta un momento, pero en fin...
No puedo dejar de dar gracias, en primer lugar a mi Padre, por permitirle a mi hijo la vida, por protegerlo, cuidar cada uno de sus pasos, por darme fuerzas para seguir adelante; en segundo lugar, a mi familia y a todos mis amigos y amigas, que cariñosamente nos alientan con bellas palabras de optimismo. Dios los bendiga.
Maana, Dios te cuide, te vida y salud.
ResponderEliminarTerrible e indescriptible el momento cuando me llamaron del hospital para que se presentara un familiar, millones de pensamientos e imagenes pasaron en segundos por mi mente. Quero a tu hijo como mio!!
Y a ti, Dios mio! darte la noticia y sentir toda la angustia y dolor en tu voz al otro lado del telefono fue mas que terrible, no imaginas cuanto. Ahora solo nos queda dar gracias y sonreir.
Xioma, estaba en el face y leo que tienes un blog así que me meto y por Dios el corazón me llegó a la boca cuando leo lo de Manuel... Me imagino la angustia y todo lo demás tanto tuya como de tus hermanas. Gracias infinitas Dios por permitirle estar aquí. Tranquila amiga querida que él va a estar bien. Un abrazo a ambos. Me las voy a ingeniar para averiguar tu tlf.
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