Me pueden creer, que no tengo un solo recuerdo de cómo aprendí a tejer. Desde que tengo uso de razón tejo, claro soy autodidacta. Me gusta, es mi hobby preferido.
Algunas personas asocian el tejido con la viejita de lentes, sentada en la mecedora con su frazada en las rodillas, la madeja en el piso y el gatito al lado. No es así, es un arte como cualquier arte manual. Pero, de lo que sí estoy segura, es que no voy a ser una vieja fastidiosa, quejona, criticona, metiche, metida en el vecindario o asomada en las ventanas para averiguar la vida ajena, porque estaré muy ocupada tejiendo para mis nietos, bisnietos y tataranietos.
Ahora que vas a ser abuela, tienes bastante para entretenerte...
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